domingo, 3 de agosto de 2014

¡La clave es ser feliz y tener paz!


Hace unos días el Papa Francisco concedía una entrevista a una revista dominical del diario el Clarín y manifestó sus preocupaciones por la guerra, el cuidado de la naturaleza, los peligros de negar el tiempo libre para las relaciones personales y familiares. Recordó a los jóvenes y la necesidad de ayudarles a encontrar un trabajo digno. En esta entrevista podemos sacar el decálogo del buen vivir del Papa Francisco.

1.- Vivir y dejar vivir, el primer paso para la felicidad. Se trata de caminar y dejar caminar a los demás. No estorbar ni menos interferir en la vida de los demás.

2.- Darse a los demás para no dejar dormido el corazón. Cuando uno se estanca, corre el riesgo de ser egoísta y el agua estancada es la primera que se corrompe. Hay más alegría en dar que en recibir.

3.- Moverse con humildad, lentamente entre las personas y las situaciones. Es tener la capacidad de saberse mover con benevolencia y humildad. No creernos superiores a los demás. Quien anda en la humildad, camina en la sencillez y no se complica en la vida, porque en todo dependemos de Dios.

4.- Preservar el tiempo libre como una sana cultura del ocio. Saber disfrutar el tiempo con la lectura, el arte y los juegos con los hijos. Tristemente el consumismo nos está llevando a perder la sana cultura del ocio.

5.- El domingo es para la familia. Buscar estar juntos en misa, poder compartir los alimentos y sana convivencia familiar es un magnífico gimnasio para ejercitarse en el servicio y en la caridad mutua.

6.- Ayudar de forma creativa a los jóvenes a conseguir un empleo digno. Que tengan ese deseo de estar ocupados en forjar un buen futuro y aprendiendo habilidades que les den una seguridad familiar. La dignidad te la da el llevar el pan a casa.

7.- Cuidar la creación, amar la naturaleza. Es un desafío muy grande. La obra de la creación está en nuestras manos y tenemos que saber hacer un buen uso para disfrutar de las maravillas que Él ha puesto a nuestro servicio.

8.- Olvidarse pronto de lo malo que afecta a la vida. La necesidad de hablar mal del otro indica una baja autoestima, es decir: yo me siento tan abajo que en vez de subir, bajo al otro. Olvidarse rápido de lo negativo es muy sano.

9.- Respetar el pensamiento de los otros, sin proselitismo religioso. Cada uno dialoga desde su identidad. La iglesia crece por atracción no por el mero hecho de dialogar para convencer. Inquietar a los demás con el propio testimonio y de esta manera progresar en la comunicación.

10.- Buscar la paz es un compromiso. Vivimos una época de muchos conflictos. Todo se pierde con la guerra, nada se pierde con la paz. Pensemos en los niños a los cuales se les quita la esperanza de una vida digna, de un futuro, de niños muertos, niños heridos, niños mutilados, niños huérfanos, niños que tiene como juguetes residuos bélicos, niños que no saben reír.

La guerra destruye y el clamor por la paz hay que gritarlo. La paz a veces da la idea de quietud, pero nunca es quietud, siempre es una paz activa. ¡Hablemos claro!







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