Hace
unos días el Papa Francisco concedía una entrevista a una revista dominical del
diario el Clarín y manifestó sus preocupaciones por la guerra, el cuidado de la
naturaleza, los peligros de negar el tiempo libre para las relaciones
personales y familiares. Recordó a los jóvenes y la necesidad de ayudarles a
encontrar un trabajo digno. En esta entrevista podemos sacar el decálogo del buen vivir del Papa Francisco.
1.-
Vivir y dejar vivir, el primer paso para
la felicidad. Se trata de caminar y dejar caminar a los demás. No estorbar
ni menos interferir en la vida de los demás.
2.-
Darse a los demás para no dejar dormido
el corazón. Cuando uno se estanca, corre el riesgo de ser egoísta y el agua
estancada es la primera que se corrompe. Hay más alegría en dar que en recibir.
3.-
Moverse con humildad, lentamente entre
las personas y las situaciones. Es tener la capacidad de saberse mover con
benevolencia y humildad. No creernos superiores a los demás. Quien anda en la
humildad, camina en la sencillez y no se complica en la vida, porque en todo
dependemos de Dios.
4.-
Preservar el tiempo libre como una sana
cultura del ocio. Saber disfrutar el tiempo con la lectura, el arte y los
juegos con los hijos. Tristemente el consumismo nos está llevando a perder la
sana cultura del ocio.
5.-
El domingo es para la familia.
Buscar estar juntos en misa, poder compartir los alimentos y sana convivencia
familiar es un magnífico gimnasio para ejercitarse en el servicio y en la
caridad mutua.
6.-
Ayudar de forma creativa a los jóvenes a
conseguir un empleo digno. Que tengan ese deseo de estar ocupados en forjar
un buen futuro y aprendiendo habilidades que les den una seguridad familiar. La
dignidad te la da el llevar el pan a casa.
7.-
Cuidar la creación, amar la naturaleza.
Es un desafío muy grande. La obra de la creación está en nuestras manos y
tenemos que saber hacer un buen uso para disfrutar de las maravillas que Él ha
puesto a nuestro servicio.
8.-
Olvidarse pronto de lo malo que afecta a
la vida. La necesidad de hablar mal del otro indica una baja autoestima, es
decir: yo me siento tan abajo que en vez de subir, bajo al otro. Olvidarse
rápido de lo negativo es muy sano.
9.-
Respetar el pensamiento de los otros,
sin proselitismo religioso. Cada uno dialoga desde su identidad. La iglesia
crece por atracción no por el mero hecho de dialogar para convencer. Inquietar
a los demás con el propio testimonio y de esta manera progresar en la
comunicación.
10.-
Buscar la paz es un compromiso. Vivimos
una época de muchos conflictos. Todo se pierde con la guerra, nada se pierde
con la paz. Pensemos en los niños a los cuales se les quita la esperanza de una
vida digna, de un futuro, de niños muertos, niños heridos, niños mutilados,
niños huérfanos, niños que tiene como juguetes residuos bélicos, niños que no
saben reír.
La
guerra destruye y el clamor por la paz hay que gritarlo. La paz a veces da la
idea de quietud, pero nunca es quietud, siempre es una paz activa. ¡Hablemos
claro!
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