Celebramos
con gran alegría esta gran solemnidad de Pentecostés. La promesa de Cristo que
a lo largo de estos días nos ha venido preparando: “No los dejaré huérfanos… (Jn.
14,18), su tristeza se convertirá en alegría…(Jn. 16,20)”. Festejamos el inicio
de la fundación de la Iglesia católica. Cuánto compromiso para nosotros que
formamos parte de ella y en su seno hemos sido bautizados.
Quisiera
fijar mi atención en el matrimonio, porque al casarse las parejas han elegido a
la persona que los acompañará el resto de sus vidas. Con ella crecerán y
formarán un hogar. Me refiero a aquellas que han decidido amarse mutuamente
ante el altar y han prometido ante Cristo iniciar una nueva vida. “Por eso
dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y los dos se
harán una solo carne”. (Gen 2,24 y Efe 5,31)
Cada
matrimonio va escogiendo cómo va a vivir su espiritualidad, pero para ello
necesita crear antes una vida íntima en que puedan compartir sus pensamientos,
sus ilusiones, sus debilidades, su historia, sus sueños, etc, pero su gran
aliado será el Espíritu Santo que trabajará por fraguar ese matrimonio
familiar.
Tristemente
las estadísticas de hoy nos muestran un panorama nada halagador. Por un lado los
altos niveles de divorcio causados por la pornografía y la infidelidad
matrimonial, y por otro lado, la falta de autenticidad debido al egoísmo e
inclusive al materialismo. Por ello es necesario que los esposos se entreguen
libre y mutuamente, buscando todo aquello que les una y haga crecer.
Es
hora de pedirle al Espíritu Santo que les alcance las gracias necesarias para
fortalecer esos pilares básicos en los cuales poder construir sin desfallecer
un matrimonio según el querer de Dios. Les sugiero algunas prácticas:
a)
Orar el uno por el otro. Encomienden a Dios las necesidad como pareja.
b)
Pedirle al E.S la gracia de amar a su pareja como Dios les ama.
c)
Oren juntos por las necesidades de su familia y del mundo entero.
d)
Aprovechar alguna oportunidad para servir como matrimonio o familia. Ayúdense
del Movimiento Familiar Cristiano, Encuentros Matrimoniales y otras actividades
o ministerios de la propia parroquia.
e)
Cuiden sus sentidos, evitando el uso de programas o imágenes que dañen su espiritualidad
y su vida matrimonial.
f)
Eviten la pornografía y los programas que dañe su imagen matrimonial.
g)
Estén abiertos a todo aquello que dé vida, como pueden ser los actos de cariño,
finura y comprensión.
h)
Busquen y anhelen lo que hace feliz a tu pareja.
i)
Eviten a toda costa usar a su pareja para sus propios fines.
j)
Renueven sus votos cada mañana: “prometo serte fiel en la salud y en la
enfermedad, y amarte y respetarte todos los días de mi vida”.
k)
Busquen oportunidades para hacer cosas juntos, como salir a dar un paseo,
compras, convivir, hacer deporte, etc.
l)
No discutan, ni alcen la voz aún cuando tengas la razón. Sean magnánimos de
corazón.
m)
Dialoguen ante los problemas que se les presenten y sepan pedirse perdón si se
han ofendido.
n)
Busquen ayuda de un profesionista cuando su matrimonio no tiene todos los
resultados deseados.
ñ)
Decidan despertar todos los días, refrescando y renovando su amor, busquen
maneras de demostrarlos.
Como
ven, éstas son algunas de las propuestas que podemos pedirle al Espíritu Santo
en este nuevo Pentecostés. Qué maravilla vivir una vida matrimonial plena y
feliz. Ésta es la mejor manera de hacer cumplir la vocación a la fueron
llamados en familia. Hablemos claro!
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