domingo, 1 de junio de 2014

¿Por qué el Papa fue a Tierra Santa?

Como un mensajero de la paz, se dirigió el Papa Francisco a la Tierra bendita, esta tierra que ha visto la presencia histórica y donde se han producido los acontecimientos más importantes para el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam.

 El objetivo principal de esta peregrinación fue conmemorar el 50 aniversario del maravilloso e histórico encuentro entre el Papa Pablo VI y  el Patriarca Atenágoras. Fue aquel 5 de enero de 1964 cuando el Papa Montini dijo:” La Providencia nos eligió para que nos entendiésemos”. Esta frase, estuvo presente en este viaje histórico del Papa Francisco que fue como peregrino a visitar los lugares que han visto la presencia terrena de Jesucristo.

Su paso por Amán, Betania, Belén, Tel Aviv, Jerusalén, es mucho más que un viaje: es un camino. El Papa Francisco puso en marcha la extraordinaria oración global por la paz en Medio Oriente el año pasado, cuando nos invitó a rezar en nuestros lugares por causas que nos duelen hace tantas décadas. Un camino que deja huella, gestos, testimonios, palabras y especialmente el compromiso mundial de trabajar en la construcción de la paz.

Vimos al Papa Francisco apoyando su mano en el “Muro de la vergüenza”, donde rezó en silencio frente a ese muro que separa Cisjordania de Israel. Quiso detenerse para equilibrar y demostrar ser un hombre libre, un hombre de paz, atento y partícipe del sufrimiento de todas las víctimas del terrorismo. Más tarde, sería la misma mano que apoyó en el Muro de los Lamentos, en la Ciudad Santa de Jerusalén permaneciendo en silencio y elevando su oración. Es curioso que no habló de muros, simplemente los tocó y con este gesto nos abrazó a todos con este gesto tan significativo e implorando la paz: “ La paz no se puede comprar, no se vende. La paz es un don que hemos de buscar con paciencia y construir artesanalmente mediante pequeños y grandes gestos en nuestra vida cotidiana. El camino de la paz se consolida si reconocemos que todos tenemos la misma sangre y formamos parte del género humano; si no olvidamos que tenemos un único Padre en el cielo y que somos todos sus hijos, hechos a su imagen y semejanza”. (Misa en el estadio internacional de Amán)

Un gesto muy significativo fue cuando aquellas manos del Vicario de Cristo se estrecharon en un fuerte abrazo de tres líderes religiosos –un judío, un musulmán y un cristiano- que marcó el momento cumbre en Tierra Santa. Fue la emoción del rabino Abrahám Skorka y del líder musulmán argentino que se fundieron con el Santo Padre con un comentario: “Lo logramos!”.

Manos que desean construir la unidad, cuando el Papa Francisco besó la mano del Patriarca ecuménico de Constantinopla Bartolomé I, y juntos de la mano caminaron hacia el Santo Sepulcro y apoyándose mutuamente se arrodillaron juntos en el lugar más sagrado para los cristianos de cualquier confesión. Y con enorme respeto y firmeza nos dijo: “Dejemos a un lado los recelos que hemos heredado del pasado y abramos nuestro corazón a la acción del Espíritu Santo, el Espíritu del Amor, para caminar juntos hacia el día bendito en que encontremos nuestra plena comunión”. (Basílica del Santo Sepulcro)

“Construir la paz es difícil, pero vivir sin paz es un tormento”. (Basílica de la Natividad) Ahí el Papa Francisco  invitó al presidente Palestino Mahmoud Abbas y a Shimon Peres presidente de Israel, para orar por la paz e implorar a Dios por la paz. El encuentro de oración será el próximo 8 de junio en el Vaticano.

Recemos juntos a la Virgen, Reina de la Paz. La Reina de la unidad de todos los cristianos que nos conceda la paz en todo el mundo y que Ella nos acompañe en esta gracia de unidad. Hablemos claro!






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