martes, 9 de octubre de 2012

En el secuestro, sé apóstol!!!

Siempre me ha llamado la atención el testimonio de tantas personas que sufren una agonía en su secuestro. Lejos de vivir el temor de que tienen los días contados, hacen una maravillosa experiencia espiritual y de contacto con Dios, siempre y cuando tengan ya algunos hábitos de vivir en confianza en Dios. Otros por el contrario quedan profundamente marcados para siempre.

Como tantas veces ocurre en nuestras vidas, la situación límite es ocasión de gracias para redescubrir el sentido religioso de la existencia, ayudada de la lectura de una biblia que les facilitan como sucedió con el arquitecto Bosco Gutiérrez, Ingrid Betancur y muchos otros.

Personas humanas que ontológicamente son esencialmente iguales; plagiarios, víctimas, implicados, a fin de cuentas de la misma especie y que olvidan la importancia de la vida. La valoran con cosas materiales, la comparan con dinero, la cuantifican cual prenda adquirible en un mercado. Un fenómeno que a pesar de los años, de los avances científicos, tecnológicos y culturales, pareciera ir en retroceso.

El ser humano defiende lo subjetivo y lo objetivo, lo trascendental, ha pasado a ser tela de juicio, ha caído en el plano del relativismo. La vida misma vale según la perspectiva que cada individuo tenga sobre ella. Los acontecimientos lamentables que la sociedad mexicana hemos tenido que presenciar, que vivir y padecer, los casos de secuestros y de asesinatos que a diario vemos en todos los medios, son sucesos tristes, aberrantes, repulsivos que desencajan cualquier rostro, que arrancan lágrimas hasta del más duro de corazón. 

Pero a parte de ello, ver que dichos hechos no se resuelven y que cuando concluyen, por lo general terminan con desenlaces trágicos, desesperan hasta al más paciente.

La impotencia, es aún más fuerte y se torna en coraje cuando vemos que una madre es quien una vez más responde al grito silencioso y desesperado de su hijo, al saber que nadie lo ayuda, que su vida es arrancada en plenitud a causa de la mezquindad, de la avaricia, de la ira, del resentimiento social, de la frialdad del mundo que lo vio nacer, una vida arrebatada de los brazos de la madre que lo recibió en su seno desde el minuto de su alumbramiento. Por ejemplo, Isabel Wallace, Marisela Escobedo y más mamás anónimas que claman justicia, puesto que quien supuestamente la tiene que procurar no la brinda. 

Madres que hasta sus últimas fuerzas quieren que se cumpla la ley. Se desgastan, se acaban emocionalmente, se enfrentan a los verdugos de sus criaturas, se carean con quienes dicen haber quemado, descuartizado a sus hijos, y enteras, fuertes cual robles, aguantan semejantes atrocidades, porque nuestra justicia ¡NO HACE NADA! Porque quienes trabajan para nosotros sólo se enriquecen, se apoderan y se burlan en nuestras caras.

Me llena de indignación ver que madres como éstas tengan que haber padecido las muertes de sus hijos, y más me enfurece ver que ellas tengan que luchar por encontrar sus cuerpos ultrajados, por descubrir a los asesinos, luchar por comprobar que fueron ellos y pelear porque los magistrados inculpen a los evidentemente culpables.

México está en llamas, y se consume minuto a minuto, pero no sólo se están quemando su sistema de justicia y sus instituciones, sino que los valores humanos se esfuman, la integridad y la dignidad humanas se merman velozmente. El valor de la vida ha perdido precisamente su valor. La vida ha dejado de valer y eso es preocupante. 

Por eso decía al inicio que cuando se tiene una experiencia de Dios en esas circunstancias, la fe la oración y sobre todo el testimonio de apostolado con los mismos secuestradores tiene sentido y embellece el alma para poder ver la voluntad de Dios en esos momentos. Les dejo este video que les llenará y enriquecerá como lo hizo conmigo. Ella ofreció su vida por la conversión de sus secuestradores. 

Que no dejemos en este año de la fe el rezo del rosario como nos ha invitado el Santo Padre: “con el Rosario, de hecho, nos dejamos guiar por María, modelo de fe, en la meditación de los misterios de Cristo, y día a día somos ayudados a asimilar el Evangelio, de tal manera que pueda dar forma a toda nuestra vida”...  Corre video





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