viernes, 24 de agosto de 2012

¿Por qué un año de la Fe?


Estamos a menos de 50 días para iniciar el Año de la Fe, del 11 de octubre del 2012 al 24 de noviembre del 2013. ¿Por qué un Año de la fe? La pregunta no es retórica, ni poesía y merece una respuesta, sobre todo ante las grandes expectativas de la Iglesia por este acontecimiento que traerá nueva sabia para todos y cada uno de los bautizados.

Benedicto XVI ha dado una primera motivación cuando lo anunció: "La misión de la Iglesia, como Cristo, es esencialmente hablar de Dios, a la memoria de su soberanía, recordar a todos, especialmente a los cristianos que han perdido su identidad, la ley de Dios que les pertenece, que es nuestra vida. Con el fin de dar un nuevo impulso a la misión de toda la Iglesia y llevar a los hombres fuera del desierto en el que a menudo se encuentran, a la amistad con Cristo, que nos da la vida en abundancia ". Ésta es la intención principal. 


Que no caiga en el olvido lo que caracteriza nuestra vida: creer. El estar fuera del desierto trae consigo el silencio de los que no tienen nada que decir por recuperar la alegría de la fe y comunicarla de un modo nuevo.


Este año, por lo tanto, está principalmente dirigida a toda la Iglesia, porque ante la dramática crisis de fe que afecta a muchos cristianos se muestran una vez más y con renovado entusiasmo el verdadero rostro de Cristo que nos llama a seguirlo.


Es un año para todos nosotros, porque en el viaje eterno de la fe, sentimos la necesidad de revitalizar el paso, ya a veces lento y cansado, que busca hacer de nosotros testigos más eficaces del evangelio. Por otro lado, considero que tampoco se puede excluir que muchos son conscientes de su propia debilidad, y que a menudo toman un estilo de indiferencia y  agnosticismo, por no decir de ateísmo, y quieren recuperar el sentido perdido o su norte, tratando de comprender el valor de pertenecer a una comunidad, a una familia, etc, este es el verdadero antídoto contra la esterilidad del individualismo de nuestros días. 


Benedicto XVI, en su carta apostólica 'Porta Fidei' hablaba de la exigencia de volver a descubrir el camino de la fe para resaltar cada vez más la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo. A la luz de este pensamiento (...) ha convocado un 'Año de la Fe' que comenzará en coincidencia con dos aniversarios: el quincuagésimo de la apertura del Concilio Vaticano II (1962) y el vigésimo de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica (1992) ...El Año de la Fe se propone, ante todo, sostener la fe de tantos creyentes que, en medio de la fatiga cotidiana, no cesan de confiar, con convicción y valentía ,su existencia al Señor Jesús. Su testimonio, que no es noticia (...) es el que permite a la Iglesia presentarse al mundo de hoy, como en pasado, con la fuerza de la fe y con el entusiasmo de los sencillos”.


La pregunta que nos hacíamos al inicio de la fe no es para cerrar los ojos en este mundo y menos para inhibirnos de nuestra responsabilidad con toda la humanidad en este momento histórico que vivimos. 

Será un año en el que la oración y la reflexión personal nos ayudará a hacer un balance de nuestra vida, y así podremos acrecentar nuestro compromiso de alimentar día con día nuestra fe por medio de la Eucaristía.

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