jueves, 19 de julio de 2012

El pecado de indiferencia.


¡Qué fácil se nos hace atacar a la Iglesia!
Tengo, no sé por qué, la ligera  impresión de que hay como una consigna 
en muchos ambientes políticos y económicos: "Hay que acabar con la Iglesia". 
La atacan por todos lados, interpretan sus actividades de una manera torcida, 
buscando interpretaciones e intenciones muy lejos de la realidad. No son capaces 
de abrir los ojos y mirar con objetividad. Sólo son capaces de ver los defectos 
de la Iglesia; no encuentran algo positivo en ella. Somos indiferentes a ella.


También es cierto que los cristianos dejamos mucho qué desear,  no somos 
todos como deberíamos ser, ni mucho menos; en ambientes cristianos 
hay defectos gravísimos que parece mentira que se den entre los que intentamos
 vivir el Evangelio. Y me pregunto, pero esos mismos defectos ¿no se dan 
también en ambientes extraeclesiales? Por dar un ejemplo, ¿no se dan en la 
política, en los sindicatos, en cualquier profesión, en las familias y en cualquier 
ambiente? ¿O es que esas conductas inmorales se dan exclusivamente en la 
Iglesia? ¿No hay nada en la Iglesia digno de alabanza y reconocimiento? 
¿Por qué se le critica tanto, cuando está haciendo cosas que los que la critican 
no son capaces de hacer? 

En cualquier pueblo normal y corriente, no digamos en las redes sociales 
se critican los defectos del sacerdote pero también, a decir verdad, 
se valora lo positivo que hace. En la Iglesia no es que queramos 
alabanzas; admitimos las críticas, pero no está bien que solamente se vean 
los defectos. Somos indiferentes a ella. 

Estamos en una gran crisis global económica. Hay mucha gente 
sin poder comer y viviendo muy por debajo del límite de la pobreza. 
Los políticos de izquierda y derecha,  sindicatos y modas como "somos 132",
supongo que sabrán que Cáritas, por citar una de las entidades de la Iglesia, 
está dando de comer, día a día, a más de 80 millones en todo el mundo. 
Y que, además, denuncia que "esta pobreza y exclusión no son fruto de 
causas naturales, sino de unas relaciones económicas injustas". 

¿No les parece, queridos hermanos y amigos de los partidos trasnochados, 
socialistas, partidos de izquierda y derecha, sindicatos mayoritarios, 
partido del futuro gobierno de México, lo mismo que los miembros 
de la Iglesia, deberíamos predicar con el ejemplo?

Permítanme un dato nade menos que de España: Es bueno que sepamos todos 
que Cáritas recibe del Estado, anualmente, 20 millones de euros; mientras, 
el PSOE recibe 34 millones y los sindicatos, por poner otro ejemplo, más de 
300 millones de euros. ¿Por qué no renuncian a ese dinero a favor de los 
comedores de Cáritas, o montar también comedores para gente humilde 
y pobre? No he visto, y espero que algún día mis ojos lo vean, una casa del pueblo, 
ciudad o barrio con un cartel en su puerta que diga: ‘Hoy, comida gratis para 
todos los pobres’. Sí he visto cientos y cientos de personas a la puerta de 
las iglesias, sobre todo, a la puerta de Cáritas, recibiendo auxilio espiritual 
y material; recibiendo sonrisas, ánimos, esperanza, comida, ropa, ayuda 
para alquileres, educación, asesoría legal, etc. 

Una pregunta con todo respeto y cariño: ¿Por qué van a Cáritas 
y no a los Sindicatos? Amigos que hablan tanto contra la Iglesia 
¿por qué no abren los ojos a la verdad, ¿por qué no dejan su ceguera y 
empiezan a mirar las cosas con objetividad?  A esto lo llamo el pecado indiferencia, 
no nos interesa, no somos nada solidarios ante las necesidades de los demás, 
vemos pasar en la ribera de nuestra vida a tanto lázaros que caminan y se 
arrastran para mendigar una caridad de nuestro corazón. 

En otras palabras podemos decir: “No hay peor ciego que el que no quiere ver”. 
Perdonen que les hable con esta claridad, pero es verdad lo que estoy diciendo. 
Somos indiferentes ante todo esto. La ceguera espiritual no es de ahora. 
Ya Cristo dijo algo sobre ella.  Les dejo algunas citas del evangelio por 
si se deciden a querer ver:

"Déjenlos: son ciegos que guían a ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, 
los dos caerán en el hoyo. »" (Mt. 15, 14).
« ¡Ay de ustedes, guías ciegos" ¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito 
y se tragan el camello!" (Mt. 23, 24).
"Algunos fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: 
«¿Es que también nosotros somos ciegos? » Jesús les respondió: 
Si fueran ciegos, no tendrían pecado; pero, como dicen: "Vemos", su pecado 
permanece. »" (Jn. 9, 40-41).

Busquemos todos el camino; si lo buscamos con sinceridad, llegaremos a 
la verdad y la verdad nos hará libres y podremos empezar a vivir la hermandad.
Que este verano nos ayude a pensar y programar nuestra vida de cara a no 
ser indiferentes ante tantas necesidades que nos reclaman los demás, 
primero en nuestros hogares y después en cualquier lugar donde nos encontremos
en el globo terráqueo.

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